Los Ladrones Del Bosque ✭ <PROVEN>

Pero la banda no era malvada. Aquellos minutos robados a los ambiciosos y a los estresados eran repartidos por las noches en las aldeas más pobres. Se los entregaban a las madres cansadas para que pudieran dormir un poco más, o a los artesanos viejos cuyas manos ya no corrían tan rápido como sus ideas.

Sin embargo, un día llegó al bosque el Gran Mercader de la Ciudad de Hierro. No traía prisa, sino una ambición tan fría que el bosque mismo se estremeció. No buscaba cruzar el sendero; buscaba talar los árboles para vender la madera y el espacio. Los ladrones del bosque

Los ladrones comprendieron que no podían robarle tiempo a quien no valoraba la vida. Entonces, cambiaron de táctica. Esa noche, mientras el mercader dormía junto a sus hachas, los ladrones no se llevaron sus minutos, sino su codicia. Le susurraron al oído canciones de pájaros y el murmullo de los arroyos, llenando su saco de sueños con la paz de la tierra. Pero la banda no era malvada